
El 19 de mayo se cumplió un aniversario más de la desaparición física de Mario Abel Amaya, El Petiso, quien fue como miles de correligionarios secuestrado, torturado y muerto por la última y más sangrienta dictadura militar.
Mario Amaya fue un claro defensor de los sindicatos y trabajadores, pero también fue una muestra de los valores, principios y convicciones que encarnan al radicalismo, como Sergio Karakacoff o a nuestro querido Rodriguez Araya, todos ellos y muchos más han dado la vida por sociedad pacífica, justa y solidaria, en dirección clara a los más desprotegidos.
En este sentido basta recordar las palabras de Raúl Alfonsín en su despedida, en 1976, plena dictadura militar, “……Venimos a despedir a un distinguido correligionario, a un hombre radical, a un hombre de la democracia, que no la veía constreñida a las formalidades solamente, sino que la vitalizaba a través de la participación del pueblo para poner el acento en los aspectos integrales, en los aspectos sociales…”
Es imprescindible que como militantes de Unión Cívica Radical recuperemos los espacios inexplicablemente cedidos y que han sido tomados como instrumentos de poder, presos de la especulación y de la mera táctica política.
Debemos claramente mostrarle nuestra fuerte historia y vocación social, y en este sentido ejemplos como los de Mario Abel Amaya deben ser puestos de cara a la sociedad.
Agrupación Arturo Illía